Hay un dato curioso: y es que, antes no se apuntaba ni dios a la carrera de Matemáticas.
Pero a raíz de que el mundo de la inversión empieza a coger auge, se descubre que no hace falta tener mucho dinero para empezar a invertir, y que encima hay un casino con una nueva modalidad llamada trading.
Y de pronto se empiezan a llenar las clases de matermáticas de alumnos que hacen burpees antes de entrar, que ya tienen en la cesta del e-commerce el Lambo de sus sueños, y que se creen que están por encima de todos esos analfabetos que se meten a invertir en bolsa escribiendo “inflacción” con dos “c”.
Lo mismo pasó con las carreras y másteres de contabilidad, derivados, opciones, CFDs, coberturas, valoración… bla, bla, bla… y más bla, bla, bla.
Nada más lejos de la realidad.
Porque… ¿y si te dijera que un fundamentalista como yo, un chartista como yo, te dice que no necesitas nada de eso para encontrar una 100 Bagger? Para batir al mercado año tras año. Para sumar ceros en tu cuenta corriente. Para ser libre de verdad.
Entiendo que no te lo creas. Comprendo que no lo veas. Pero existe un estilo de inversión que puede convertirte en un inversor legendario. Y no tiene nada que ver con fórmulas de Fibonacci, modelos de descuento de flujos o análisis por múltiplos.
Si no te lo crees puedes escuchar el programa donde lo resumo.
Si quieres que te ayude a desarrollarlo sólo tienes que abrir esta puerta.
