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Se acabó, final de Salvados por la Bolsa

Antes de acabar… antes de terminar… esta quinta temporada.

Con este capítulo cierro una quinta temporada que no puedo calificar de otra forma que no sea como la más exitosa de todas.

Puede que te aburran mis capítulos.

Puede que mi forma de hablar te ponga nervioso, o nerviosa.

Puede que estés de acuerdo o no.

Pero si escuchas mis capítulos, esto es lo que pasará:

  1. Serás un gran ahorrador.

  2. Serás un gran inversor.

  3. Superarás al mercado año tras año.

  4. Aprenderás a vivir.

Puede parecerte una tontería esto último, pero si hay algo en lo que sé más que sobre el mundo de las inversiones, es vivir.

Vivir pleno, con abundancia, con liderazgo, con seguridad…

Lejos de los conceptos y reveses de la vida que no controlo.

Vivo como un rico, pienso como un rico, pensaba que estaba condenado a ser pobre.

Quizás me gane enemigos.

Pero a decir verdad.

No busco amigos, busco dejar mi huella.

En la historia de la economía.

O en la historia de lo que sea.

Dejar huella.

Ayudar, crecer, aportar valor.

Mis fans más fieles, mis mayores oyentes… son mis hijos.

Imagínate todo lo que me puede llegar a importar la aprobación de una persona vacía que sólo busca la excepción.

Pero no es momento de odiar.

Es momento de agradecer.

Agradecer desde el primer oyente hasta el último, que hace posible este podcast.

Agradecer a las 20.000 personas que me escuchan cada semana y a las que, de alguna forma, mis palabras les sirven.

Jamás habría imaginado que ahorrar e invertir cambiaría tanto mi vida.

Ni que levantarme antes que mi competencia, me haría superarla o penárselo difícil.

Ni que hablar por  un micrófono cambiaría tanto mi vida.

Para ti que me escuchas, gracias.

Para ti que me lees, gracias.

Solo espero que algo de todo esto…

te sirva.

Aquí un regalo.

Hoy no hay nada que vender.

“Vivo como un rico, pienso como un rico,
estando condenado a ser pobre.”