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¿Fin del sector del lujo? o es una gran oportunidad de entrada

Recuerdo hace unos años a muchos creadores de contenido hablando del sector lujo como si fuera la panacea, el Santo Grial o la clave para hacerse rico.

 

La verdad que  me hacía gracia cómo justificaban sus múltiplos caros:

 

Que si el bolso de Coco Chanel vale casi medio kilo.
 

Que si un monedero de Hermès cuesta seis cifras.
 

Que si un comedero de perro de estos con forma de monedero, que se lleva en el sobaco, vale 20.000 euros…

 

Y nos querían hacer ver que el sector cotizaba a múltiplos caros porque era valioso, y no porque simplemente estaba caro.

 

Yo siempre me reafirmo en este aspecto: es un sector en el que entraría si EE. UU. entrara en recesión o si llegara el fin del dólar. Es decir, ante una gran crisis, donde mucha gente se arruinaría y daría paso a nuevos ricos.

Porque el dinero, al igual que la energía, se transforma: ni se crea ni se destruye, solo se desplaza hacia nuevos bolsillos. Bueno, crear sí se crea, pero está en tu mano que venga a ti… o que huya de ti.

 

La cuestión es que invertir en lujo era muy cool.
 

Parecía que atraía riqueza, como llevar un Patek Philippe.

 

Y mientras veía hablar de lujo a barberos y panaderos de mi barrio…

 

Veía cómo los estudiantes financiaban un Rolex dando como entrada la beca de la carrera.

 

Y yo, mientras tanto, silbaba por la calle.
 

Contemplando las obras del barrio con las manos atrás.

 

Ponía el tiro en sectores que nadie quería ni por asomo.

 

Pero como dijo Jean-Louis Dumas, ex presidente de Hermès:


“Luxury is that which can be repaired.”

(El lujo es aquello que puede ser reparado.)

 

Desde 2022 llevo viendo la caída incesante del precio de segunda mano de los Rolex.

 

Un sector que ha borrado más del 50% del beneficio.

 

¿Qué ha pasado entonces?

 

Lo de siempre: la ley de la oferta y la demanda.

 

Y ésta llegó —como siempre— sin avisar, y abarató todo un sector.

 

No fallaron los barcos, ni los relojes, ni los complementos.

 

Fueron los múltiplos los que hicieron caer el precio, sumado al exceso de oferta ante una baja demanda.

 

Por eso te animo a que sigas leyendo este newsletter, porque, por supuesto, seguiré contando cómo continúa esta bonita historia de príncipes y princesas.

 

Incluso me mojaré y diré:

 

“Cuándo es el gran momento para invertir en lujo.” JAJAJAJAJA (risa malvada)

 

Imagíname tras mi mesa, con los dedos entrecruzados y acariciando un gato.


Aquí una salida para encontrar empresas de valor a múltiplos baratos.
 

«Tras una mesa planeando conquistar el mundo»